De una vieja
serie de ilustraciones de animales, seleccioné tres dibujos a lápiz de color
sobre papel. Cuando uno dibuja animales lo que supone es que lo más difícil de
la tarea será que el “bicho” se quede quieto, por supuesto la tecnología ya
subsanó ese problema hace mucho tiempo, pero luego el real problema estriba en
capturar en la foto de referencia el mejor momento de la escena ya que el
animal jamás posa de forma consiente. El pelaje, los colores y la expresión, suponen
luego lo más difícil de lograr cuando uno debe reinterpretar de manera natural
lo que fue tomado de una forma mecánica en una foto. Dibujar animalitos fue un
laburo arduo. Pese a que no es mi temática preferida, aprendí mucho sobre el
color en los lápices.



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